lunes, 6 de mayo de 2013

¿Arriba-abajo o viceversa?


Hace un rato estaba mirando mi modesta biblioteca y se me ha ocurrido compartir con vosotros algo con lo que seguramente os sentiréis identificados.


Uno de mis estantes


En un principio no hay nada raro en estos libros, pero hay algo que a mí me pone de los nervios y seguro que a vosotros también. No es cuestión de mi biblioteca, sino de cualquier estante de libros en cualquier lugar. Vas a la librería o a la biblioteca a por tu siguiente víctima y te encuentras frente a una enorme estantería cuando comienza el “síndrome de la paloma”. ¿Os habéis fijado alguna vez en cómo mueven la cabeza las palomas? Pues ese eres tú leyendo títulos: ahora la cabeza para la izquierda, ahora para la derecha, dos más a la derecha, uno a la izquierda, y así todo el rato…




Se rumorea que Lewis Carroll, autor de Alicia en el país de las maravillas, también matemático, lógico, fotógrafo y erudito en general, estableció una norma para el tamaño ideal y la posición del título en el lomo del libro. Al parecer, el ensayo dónde escribió esto no ha sido aún encontrado (los expertos del autor siguen buscándolo). La cuestión es, que si Carroll puso unas “normas” se le olvidó por completo precisar el “de abajo-arriba” o “de arriba-abajo”.

Si se investiga un poco, veremos que sí hay un orden en el desorden. Obviamente, cada editorial sigue sus propios sistemas y formas de trabajar, pero en un principio sería una cuestión de “aquí o allí” del mundo.

Al parecer, en Europa y Latino américa se tiene la costumbre de escribir los títulos de abajo a arriba (inclinaríamos la cabeza a la izquierda) cuando en Estados Unidos se hace de arriba a abajo (inclinamos la cabeza a la derecha). En un principio, el sistema estadounidense es el recomendado por la ISO, y al parecer se basa en algo tan simple como la posición del título del lomo cuando el libro se encuentra sobre una mesa: normalmente, un libro sobre una mesa es colocado con la portada arriba, por lo tanto, en el sistema europeo, el título estaría del revés y sería ilegible cuando con el sistema estadounidense no habría problema para leerlo.


Curiosamente, un libro de cada sistema, pero de la misma editorial (Debolsillo)

Entonces, ¿por qué los europeos nos empeñamos en ir a contracorriente? Una teoría es que, el sistema estadounidense, está enfocado a favorecer al editor y al librero, ya que éstos suelen presentar los libros sobre mesas, y que en cambio, el sistema europeo, favorece al lector, estudiante o bibliotecario, quienes suelen almacenar los libros en vertical.

A mí personalmente, me resulta más cómodo inclinar la cabeza hacia la izquierda (sistema europeo) pero sí que es cierto que sobre una mesa, el sistema estadounidense queda más lógico y práctico. Aún así, hasta que no se pongan de acuerdo, siendo tan maniática como soy para algunas cosas, esto es algo que me saca de mis casillitas (como diría Flanders). La solución sería ordenar los libros según el lomo… ¡pero por Dios! ¡Menudo sacrilegio colocar un libro del revés! ¡Se le caerán todas las letras!

3 comentarios :

  1. Mientras no se les ocurra poner el título del revés en plan jeroglífico o con un anagrama (lo cual no me haría ni puñetera gracia) yo feliz. Supongo que cada "cultura" tiene su saber hacer. Es cómo las bodas! Los Estadunidenses las celebran de una manera y los Europeos de otra, pese a ser lo mismo: una boda.

    Pero que vamos, que esté cómo esté el título, si el libro mola me lo leo igual.

    Un súper besazo chiquita!

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    1. Tienes toda la razón del mundo, el problema soy yo, que soy una maniática y claro... :D

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  2. Qué curioso, jeje, no me había fijado en eso...pero me da que seguiremos sintiéndonos palomitas...
    besitos!

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