lunes, 30 de mayo de 2011

Mary Higgins Clark, firma de libros


Siento vergüenza al decirlo, pero no tengo porqué esconder nada, delitos peores se han cometido: lo reconozco, lectora de misterio, suspense y novela negra, y no había leído aún a la archiconocida Mary Higgins Clark.

Cada semana (por no decir cada día) me pongo al día de las novedades literarias que se dan lugar por la zona y así fue como hace unos dos meses vi que la librería más importante de la ciudad traía a la gran escritora junto a su hija (Carol Higgins Clark, también escritora) para una firma de libros aprovechando la presentación de su última novela.


  
                        Tríptico de la librería informando del evento 


Así pues, me las arreglé para tener en mi biblioteca algunos títulos suyos (¡gracias mama por el regalo!), y sólo puedo decir una cosa: soy tonta por no haberla leído antes y agradezco la cadena de acontecimientos que me han hecho llegar a ella.

La primera obra que he leído suya me ha dejado muy buen sabor de boca, una manera exquisita de escribir y de mantener el suspense hasta el último momento que engancha realmente y no te deja pensar en otra cosa que leer. Cuando me acabe los dos que tengo, iré a por el que le “robé” prestado a mi amiga (y digo robé porque apenas le dejé opción de decirme que no).

En fin, a lo que iba: con mis dos libros nuevos me presenté en la librería unos cuarenta y cinco minutos antes, y para mi asombro la cola llegaba hasta bien pasada la entrada (y eso que la firma era en la primera planta).

Durante la espera, la gente leía la nueva novela recién comprada o intercambiaban sus opiniones sobre otras obras. Entre una cosa y otra, la espera se hizo más amena y aunque había pasado una hora y media tampoco se hizo tan pesado.

Poco a poco me acercaba a la mesa donde estaban ellas y a lo lejos ya se oía a algunos asistentes chapurreando inglés.


                        Compartiendo la pasión de la lectura durante la espera.


Por fin, llegó mi turno. Tengo que decir que tanto madre e hija fueron muy simpáticas con todo el mundo y transmitían algo que les hacía muy humanas.


 
                        Mary Higgins Clark

  
El primer libro que me firmo, era en inglés y me hizo el comentario de que está bien leer en versión original si es posible.




El segundo libro, en cambio, era en castellano y al verlo me preguntó si era española, le dije que sí, de Barcelona, y con una sonrisa me dijo que había estado varias veces en la ciudad, que le gustaba mucho, y mirando a su hija dijo: “tenemos que volver”.




Carol Higgins Clark me firmó en el reverso de un póster y me deseó una buena lectura en un francés muy americanizado.


                        Carol Higgins Clark


Con una sonrisa de oreja a oreja salí de la librería con mis nuevos tesoros en la mano, mil ganas de leer y con una nueva fuente de inspiración para escribir.



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