jueves, 10 de febrero de 2011

Reencuentro inesperado

Como cada mañana ella había salido a buscar trabajo. Llevaba unos meses en paro y la situación empezaba a desesperarla. A media tarde, en su regreso a casa ocurrió algo que iba a cambiarle la vida, al menos durante siete días.

El metro estaba abarrotado pero dos estaciones después de subirse, una mujer mayor con más bolsas de la compra que brazos disponibles se levantó no con poco esfuerzo para bajarse en la siguiente parada. Como ella era la persona más cercana al asiento aprovechó la ocasión para relajar las piernas después de la larga caminata. Estaba tan metida en el libro que tenía entre manos que ni se fijó en las personas sentadas a su alrededor. Acabó de leer un capítulo más y como cada vez, entre capítulo y capítulo, levantó la mirada para asimilar lo leído y relacionarlo con el resto de la historia.

“De repente, ahí estaba él. Con la cabeza apoyada en el cristal y los ojos cerrados. Habían pasado ya cinco años desde la última vez que nos vimos y cuatro y medio desde la última conversación por teléfono, pero ni cien millones de años habrían evitado que reconociera ese tierno hoyuelo en la mejilla izquierda.“

Había notado movimiento a su alrededor, pero estaba cansado y le daba pereza mirar quién estaba tomando el relevo de la señora mayor en el asiento de en frente. De repente, una invasión de recuerdos alcanzó su mente. Ese olor, ese perfume. Fuera quién fuese la persona de en frente, su mente la dibujaba a ella. Y tampoco sería una idea tan descabellada, vivían en la misma calle, si ella no se había mudado, y podría darse la casualidad de haber coincidido en el metro.

“Abrí los ojos muy suavemente, por miedo a lo que podría tener ante mí. Sabía que si era ella no tendría palabras. Mis ojos se fueron directamente hacia los suyos. No supe decir nada, mas sonreí.”

Llegó su parada y ambos salieron del vagón. Fueron juntos hasta la salida, como antaño. Uno al lado del otro, como si no hubieran pasado todo ese tiempo sin verse. Llegaron a la altura de ambos portales, uno en frente del otro.

- ¿A las nueve donde siempre para cenar? –Dijo ella tímidamente-

Él cogió su mano dulcemente, afirmó con la cabeza y se giraron cada uno dirección a su casa.

*

- ¿Mi hermano? Mi hermano está muy bien y los niños están super grandes. Ni los reconocerías – Dijo ella.

Habían estado todo el rato hablando de temas secundarios, aunque ambos deseaban abordar el tema que les inquietaba pero no sabían cómo.

- Bueno, voy a ser yo quien se lance… ¿Pudiste acabar tus estudios en la escuela de diseño?
- Sí, la verdad que me fue muy bien y he estado trabajando todo el tiempo. Lo que pasa es que ahora con esto de la crisis pues está el tema muy difícil.
- Me alegro. Entonces, ¿crees hiciste bien quedándote aquí? La última vez que hablamos me dijiste que sí, que era la decisión más correcta que habías tomado en toda tu vida.
- Eso es un golpe bajo Marc. Sabes que me jugaba mi futuro. No podías ponerme entre la espada y la pared de aquella manera.
- Sí… tienes razón, lo siento. Entiéndeme, nos queríamos con locura y aquello me hizo mucho daño y aunque esté todo más que superado, hay espinitas que cuestan mucho de sacar.
- Lo sé y lo siento mucho, de verdad. -Se hizo un silencio entre ellos.-
- Venga va, cambiemos de tema – Dijo él, sonriente.
- Sí, me parece genial. Dime, ¿Qué te trae de nuevo por aquí, te has cansado del clima londinense?
- Hombre, la verdad que sí echo de menos el sol, pero aún tengo mucho trabajo por Londres y la verdad que mi situación allí es muy buena. Simplemente he venido a pasar una semana con la familia.

Pasó el tiempo volando y se hizo la hora de volver a casa. Él la acompañó a su portal y como despedida le dio un abrazo cargado de sentimientos mientras ella le daba un dulce beso en el hoyuelo, como en los viejos tiempos.

*

Picaron al timbre justo cuando ella acababa de vestirse. Abrió la puerta con el pelo mojado sin peinar para encontrar de nuevo los ojos azul cielo de Marc.

- Venga, péinate que nos vamos. – Dijo él.-
- ¿Pero qué dices? ¿No me dijiste que habías venido a estar con la familia?
- Quiera aceptarlo o no, y pase el tiempo que pase, tu eres parte de mi familia. Y esta semana, vas a estar conmigo.

*

Última llamada para los pasajeros del vuelo 9573 con destino a Londres, por favor, embarquen por la puerta número 12.” Anunció el altavoz del aeropuerto.

“Corre tonta, ¡corre!”

Todo había sido una decisión repentina, se había levantado en medio de la noche, y decidió que no iría al aeropuerto sólo a despedirse.

“Esta vez no. No voy a dejar que vuelva a pasar otra vez lo mismo.”

La misma escena se había repetido hacía cinco años. Él se mudaba a otra ciudad para prosperar laboralmente, pero ella, tenía su futuro diseñado aquí. Él tenía esperanza, y pretendía mantener la relación a distancia con visitas puntuales los fines de semana, pero ella no soportó la presión y cortó con la relación. Desde entonces no se habían visto ni puesto en contacto.

-¡Marc! ¡Espera! –Dijo desde el final de la cola.
- Pensé que ya no vendrías a despedirte.
- Y no vengo a despedirme.
- ¿Cómo?
- Mira… se que la última vez te dejé marchar, pero esta vez no va a ser así.
- No entiendo nada. No puedes retenerme aquí.
- Y no pretendo que te quedes aquí conmigo. Te perdí una vez y creía que lo había superado, pero después de habernos visto estos días, y aunque solo me has obsequiado con tu amistad, he vuelto a sentir lo mismo por ti, incluso algo más intenso. Hemos madurado Marc, estamos preparados, y sé que tu también sientes lo mismo.
- No… no pienso volver a intentar una relación a distancia, lo pasé muy mal y no quiero volver a pasar por lo mismo.
- No te estoy pidiendo que te sacrifiques por mí, ni que te quedes aquí ni que sufras.
- ¿Entonces?
- Te quiero – Dijo sin pensar - ¿Me quieres tu a mí?
- Aunque me propusiera no hacerlo, te querría toda la vida.
- Pues entonces, durante el vuelo, ves pensando cómo hacer un hueco en tu armario para poner toda la ropa de la maleta que acabo de facturar.

3 comentarios :

  1. Me ha gustado mucho, me esperaba otro final ... no sé, que el le dijera que no podía ser porque estaba casado, al leer que solo la había obsequiado con su amistad, me hizo pensar eso .... en fin, que sean felices :) .... Te Quiero!!

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  2. Hombre, ya tocaba un final feliz, que entre el infiel y el suicida :D

    Gracias por tu comentario que nunca falta ;)

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